Con una salida de 11 ponches de André Rienzo, y una ofensiva que anotó seis veces en los tres primeros capítulos, los Acereros se ponen con marca de 14-7.
Con cuatro producciones de Alí Solís y una sólida aparición de Edgar González, los Sultanes llegaron a 12 triunfos, para mantenerse en el segundo sitio de la Zona Norte.
El 26 de abril de 1981 se tiró el quinto juego perfecto en la historia de la Liga Mexicana, una obra de Víctor García con los Tecolotes de Nuevo Laredo