Casa Llena

Los sabores del parque en la Liga Mexicana de Béisbol (Zona Norte)

Antonio Canseco

“Quien comparte su comida no pasa solo la vida"

Refrán Popular Mexicano

Una vez más querido lector, me he dado a la tarea de hacer un recuento gastronómico por los parques de béisbol. Aprovechando el mes patrio, he decidido hacerlo esta vez sobre los estadios de la Liga Mexicana de Béisbol. La grata labor que me he echado a cuestas exige hacer el tour gastronómico con el debido detenimiento y la mayor precisión posible; pues la comida, a decir verdad, es una de las más notorias expresiones culturales que poseemos, motivo de orgullo e incluso, en muchas ocasiones una tradición familiar. Por ello, me permito aclarar que en esta ocasión habré de dividir en dos partes la entrega, con objeto de dar una revisión pormenorizada de cada uno de los estadios donde se práctica el béisbol profesional en nuestro país, lugares donde por fortuna los que asistimos podemos disfrutar partido a partido la deliciosa comida que en ellos ser sirve.

Nuestro viaje beisbolero y culinario por los 10 estadios en que juegan los nueve equipos que integran a la Zona Norte de la Liga Mexicana de Béisbol comienza en el Estadio Monclova, también conocido como “El horno más grande del mundo.” La casa de los Acereros, donde las altas temperaturas y el entusiasmo de los locales invariablemente invitan a los asistentes mayores de edad al parque a calmar la sed con las frías cervezas y micheladas que en él se sirven. Sí de comida se trata, en ese parque siempre se pueden degustar ricas hamburguesas y los infaltables hot dogs, además de flautas, tacos de carne asada y al pastor, gringas con su tortilla de harina y abundante queso asadero, pero sin lugar a dudas, uno de los favoritos de la afición local son los tradicionales lonches de bistec, que no es otra cosa que una rica torta a los que los aficionados recurren con frecuencia para hincarle el diente. No es por “echarle crema a los tacos,” pero en el parque de los Acereros se come y muy bien.

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También en el estado de Coahuila, pero en la ciudad de Torreón, se encuentra uno de los estadios más tradicionales y el más antiguo de los estadios del béisbol mexicano, el Estadio Revolución próximo a cumplir 90 años de existencia, que hoy en día luce totalmente renovado y que es la sede y casa del equipo Unión Laguna. La región de la Laguna, que tiene una larga tradición de trabajo y esfuerzo, disfruta como pocas aficiones de su equipo y su parque, por ello es que allá la comida es cosa seria, especialmente las deliciosas hamburguesas que se sirven en el Food Truck Los Chiflados, la Chespirito, la Capulina, la Cantinflas, la Tin Tán, la Félix, que son especialmente confeccionadas a la parrilla. Tampoco pueden faltar como es la tradición en el norte del país, los tacos de carne asada y alambre que tanto éxito tiene entre los asistentes al juego. Por si fuera poco, los de la Laguna recientemente estrenaron un agradable bar a ras del campo cerca del dugout local donde la cerveza y las botanas son la mejor combinación para seguir las emociones del encuentro. No cabe duda de que “al que nace pa’ tamal del cielo le caen las hojas”.

Uno de los equipos de más reciente ingreso a la Liga Mexicana lo son los Generales de Durango, quienes tienen como sede el pequeño pero cómodo Estadio Francisco Villa. Se trata de una plaza donde la afición por el 'Rey de los Deportes' está en crecimiento, donde el orgullo de tener un equipo empieza a ser apreciado por los locales que se congregan en sus butacas encuentro tras encuentro. En cuanto a la comida, ésta es surtida y variada desde las famosas “bolis” que se consumen a granel para mitigar el calor que se deja sentir en toda la región, como la carne seca a manera de botana acompañada de la tradicional salsa de bote, los hot dogs acompañados de papas fritas y una rareza local a la que han bautizado como la “crepa-pizza”. Para aquellos que piensan que iniciar una nueva franquicia en el béisbol mexicano es cosa fácil y sencilla, lejos, muy lejos están de tener la razón, pues definitivamente: “¡No son enchiladas!”

En el estadio Panamericano de Guadalajara tuvieron su presentación en la Liga Mexicana los Mariachis de Jalisco. Es para propios y extraños conocida la larga y distinguida tradición culinaria de la también llamada “Perla de Occidente” por lo que si algo es garantía en ese hermoso y cómodo parque construido en el Municipio conurbado de Zapopan es la vasta y variada oferta de alimentos que ofrecen a sus aficionados. Churros, palomitas de maíz, totopos con carne y queso, carne seca, elotes, hamburguesas, además de las codiciadas y siempre sabrosas tortas ahogadas que se degustan a lo largo de los encuentros. Sin embargo, hay dos especialidades que unicamente se pueden disfrutar en ese parque de pelota y que resultan obligadas para los primerizos: la tradicional bebida fermentada de maíz llamada “Tecuino” que es muy vendida en la tardes y noches de calor y los famosos lonches del pesebre, esas deliciosas tortas calientitas elaboradas con pierna adobada que se degustan de principio a fin. Una visita al Estadio Panamericano bien puede resumirse así:“A darle que es mole de olla.”

El parque Alberto Romo Chávez en la Ciudad de Aguascalientes, es la casa de los Rieleros, cabe señalar que el estadio fue bautizado así en honor del gran lanzador hidrocálido que jugara para el Agrario en la decáda de los años treinta y para los Diablos Rojos del México en los años cuarenta, el destacado pitcher conserva a la fecha el segundo mejor récord de efectividad a lo largo de una temporada con un asombroso 0.78 de carreras limpias por cada 9 entradas lanzadas. En dicho estadio largas filas esperan ansiosas por ricos platos de carne asada acompañados de cebollitas al carbón. También son muy codiciadas las papas fritas con queso (paps) y muy socorridas las llamadas “puerto chelas”. Sin embargo, en ese estadio donde Horacio Piña lanzó un juego perfecto en la mágica temporada de 1978, aquella en que lograron ganar su única corona de la Liga Mexicana de Béisbol, uno de los platillos más socorridos y gustados son los burritos que prepara el señor Santos. Los de Aguascalientes tienen más de 40 años sin lograr un campeonato de la Liga Mexicana de Béisbol, por lo que no cabe la menor duda de que: “Las penas con pan, son menos.”

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Los campeones de la Liga Mexicana de Béisbol 2021, los fronetrizos Toros de Tijuana, bien puede decirse que “le dieron vuelta a la tortilla” al venir de atrás y remotar la pesada loza de perder los primeros tres juegos de la Serie de Rey frente a los Leones de Yocatán, los dos primeros incluso en su casa el Estadio Chevron. La histórica remontada únicamente se equipara con la que lograron los Charros de Jalisco que dirigió el carismático y legendario manager Bejamín “Cananea” Reyes en 1971. Pero si de comida se trata los campeones tienen para todos los gustos, incluida un área especialmente reservada de asadores para hacer sus propias carnes asadas y pistear, al más puro estilo Bajacaliforneano. En el estadio los asistentes pueden deleitarse con unas kepapotas, hotdogs estilo Sonora, tacos de carnes en ricas y enormes tortillas de hariana, burritos de chicharrón y las famosísimas “colitas de puerco” bañadas en su salsa de chile y que exportaron desde Mexicali, la capital del estado. Toda una experiencia culinaria resulta hoy en día asistir al parque de béisbol del equipo del béisbol mexicano.

Otro de los equipos con mayor tradicición beisbolera se encuentra en el estado de Coahuila, la famosos Saraperos de Saltillo quienes en su Estadio el Francisco I. Madero en honor del malogrado presidente de la República que legó para la posteridad la frase: “Sufragio efectivo no reelección” tiene una vasta variedad de platillos para el deleite de sus aficionados desde las tradicionales enchiladas hasta tacos de camarón, sin embargo, las más grandes filas en los espacios de comida se registran en los tacos de barbacoa y los de carne asada. Definitivamente no vayan “a creer, que la luna es de queso, aunque la vean redonda” desde alguna de las butacas y gradas de tan bullicioso parque de pelota.

Ya he tenido oportunidad de comentar en otras de mis columnas de la singularidad que existe con el equipo de los Dos Laredos en la frontera del estado de Tamaulipas y el estado norteamericano de Texas, por lo que nuestra revisión culinaria en relación con este equipo es por partida doble. En el legendario Parque La Junta de la ciudad tamaulipeca destaca sin lugar a dudas la zona debidamente acondicionada para que los aficionados puedan asar carnes asada y a la par disfrutar de las acciones de los encuentros. Dicho estadio es uno de los pocos de la Liga que vende y con mucho éxitos aguas frescas de surtidos sabores y que mucho ayudan a soportar las tardes calurosas de verano. En cuanto a la comida definitivamente los alambres de bistec y pollo son los favoritos de la afición de los Tecolotes. Cruzando la linea divisoria siguiendo el cause del Río Bravo se llega a Laredo, Texas, donde se encuentra el pequeño pero muy agradable parque de pelota “Uni Trade Stadium,” donde los aficionados se dan rienda para disfrutar de los tradicionales hot dogs, los pretzels con mostaza, papas fritas, nachos, hamburguesas y helados que por supuesto deben ser ordenados en idioma inglés y pagados en dólares americanos. Qué afortunada es la afición de Nuevo Laredo que tiene en un solo equipo dos parques de pelota y una enorme y variada opción de comida. “A quien le dan pan, que llore”.

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Este recorrido termina en Monterrey, Nuevo León, que además de ser la sede oficial del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano, cuentan con uno de los mejores parques de pelota, el Estadio de Béisbol Monterrey la casa de los Sultanes y que incluso ha sido sede de partidos de exhibición y oficiales de las Grandes Ligas. En ese parque moderno y siempre festivo se puede comer y beber de maravilla desde las clásicas nieves servidas en los muy beisboleros cascos del equipo de casa, como las palomitas y los nachos que sirven para abrir el apetito. No puede faltar en el estadio la tradicional carne asada de la región y la estrella del parque el denominado “Monster Dog” de fama mundial, esa enorme salchicha polaca de 30 centímetros sobre un pan artesanal que es bañanada en queso amarillo y espolvoreada de tocino que es prácticamente de consumo obligado para quienes asisten al parque de pelota. Ese manjar, incluso ha representado a los parques de pelota de México en el tradicional concurso de comida que hacen las Ligas Mayores y que se conocce como el “MLB Food Fest". Ese parque y ese platillo han demostrado plenamente que los Sultanes de Monterrey son el ”Ajonjolí de todos los moles.”(Continuará)….

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CIRCULO DE ESPERA

Donde hubo noche mexicana a todo su esplendor el día del grito de Independencia fue en el Estadio de los Dodgers de Los Ángeles, pues antes de iniciar el encuentro que enfrentó a los de casa con los Diamantes de Arizona fue homenajeado, una vez más, Fernando Valenzuela. 

El motivo, nada menos que recordar los 41 años que esa noche se cumplieron (15 de septiembre) de su debut en las Ligas Mayores. El sonorense salió al campo para la ceremonia de la primera bola, pero en vez de subir al montículo como lo marcan los cánones, se dirigió inusitadamente a home para tomar la posición de receptor con el propósito de recibir el lanzamiento que hiciera desde la loma de las responsabilidades su nieta Tatiana. Emotivo fue el festejo que sirvió de inspiración para que el también lanzador mexicano, Julio Urías, lograra su décima octava victoria de la temporada. Un logro que lo convierte, a escasas dos semanas del fin de la presente campaña, en el pitcher con el mayor número de juegos ganados de las Ligas Mayores en el 2021.

Hasta el día de hoy solo dos mexicanos han logrado obtener 20 o más juegos ganados en una temporada regular: Fernando Valenzuela y Esteban Loaiza. Al sinaloense aún le quedan suficientes salidas para lograr la hazaña y unirse a ese selecto grupo de lanzadores. Habrá que desearle éxito y que también en cierta medida, que la suerte lo acompañe.

casallena@live.com.mx