Casa Llena

El cambio climático y el béisbol

“La humanidad ha abierto las puertas del infierno”

Antonio Guterres

Los resultados de la Conferencia anual de las Naciones Unidas sobre el cambio climático celebrada en diciembre pasado en Dubái una vez más fueron adversos y desalentadores. Con ellos se confirmó que el pasado 2023 ha sido el año más caluroso de la historia. Otros estudios y conclusiones ya habían determinado que el verano del año inmediato anterior 2022, había logrado registrar a nivel mundial las máximas temperaturas desde el año 1961. Lo que significa que en veranos consecutivos hemos logrado registrar dos de los cinco veranos con las más altas temperaturas de la historia. Datos que claramente establecen lo lejos que se está de lograr los objetivos trazados mundialmente para revertir las graves consecuencias del incremento de la temperatura en nuestro planeta.

Hace ya largas semanas había ofrecido escribir en torno al tema y respecto a lo que hace y aporta el béisbol organizado en la materia, pero por una razón u otra no había logrado tener la suficiente decisión y fortaleza interior para hacerlo. La omisión y el retraso debo confesarlo ha sido resultado de una distorsión mental que algunos humanos ponemos en práctica con objeto de negar la realidad no obstante el hecho de que sabemos que ese pobre mecanismo de defensa de nada habrá de servir, pues de todos modos las repercusiones y consecuencias de aquello que no se expresa o no se atiende, irremediablemente llegarán. Sabedor entonces, que esa forma de evasión y autoengaño no me llevará a nada positivo y peor aún, que no abona en lo absoluto a difundir las tareas y compromisos que se requieren para revertir la situación actual, es que finalmente me he puesto frente al teclado y la pantalla.

Para ninguno de nosotros pudo pasar desapercibida la fuerte ola de calor que se dejó sentir en prácticamente todo el país el pasado verano, muchos estados de la República y por ende sus poblaciones registraron las más altas temperaturas de su historia desde que somos capaces de medir y llevar el registro de los fenómenos climatológicos; un calor cuyas incomodidades y consecuencias fueron tan solo una advertencia menor. Aquellos días y noches calientes e insoportables que ya vivimos, desgraciadamente habrán de repetirse y peor aún incrementarse, pues insisto lejos estamos de revertir lo que años de negación e inconsciencia ya han provocado.

Si bien pueden existir personas a las que el calor no les molesta o no les ha hecho mella o son capaces de tolerarlo a la vista de todos estuvieron también las grandes tragedias y desvastaciones que trajo el año 2023, para muestra las ocurridas en Libia y la isla de Maui, en Hawai, y hace poco más de tres meses la terrible y cercana tragedia que tuvo lugar en Acapulco, de la cual cientos de miles aún no se recuperan y tardarán todavía muchos días y acciones para mediamente hacerlo. Eventos climatológicos que dejan muy en claro que la razón de las altas y molestas temperaturas del verano y de la destrucción y muerte a que hecho referencia y de muchos otros fenómenos climáticos que en los últimos años se han presentado se llama: Cambio Climático.

En efecto, para quienes todavía lo duden, por supuesto que ya estamos padeciendo sus efectos, y no se trata de una oscura y maliciosa invención proveniente de un laboratorio extranjero, ni de un cuento chino y mucho menos, de algo que pueda remediarse levantándose más temprano; se trata de algo grave y delicado que no debemos seguir escondiendo y evadiendo; pues no obstante las constantes y largas advertencias recibidas, el futuro hace tiempo que nos alcanzó y con él se presenta el reto más grande que deba afrontar y corregir en su historia más reciente la raza humana. En juego está nada más la viabilidad y existencia de las futuras generaciones.

Muy seguramente querido lector te preguntarás ¿qué tiene que ver el cambio climático con el béisbol? O ¿a qué viene este alarmante ejercicio de toma de conciencia? Yo simplemente te responderé que el béisbol como deporte profesional y como cualquier otra actividad humana tiene que ver y mucho que atender con respecto al tema, incluso más de lo que cualquiera de nosotros pudiera imaginar o inferirir, especialmente si no dejamos ya de hacerlo con ojos de apatía y desinterés como lo hemos hecho.

Es precisamente la conexión y vínculo que existe entre el verano y el llamado Rey de los deportes lo que me permite adentrame en el tema, pues el verano y el béisbol han estado unidos desde que se inventó ese deporte y entretenimiento; han convivido e incluso definido costumbres y tradiciones a lo largo de varias generaciones. Nadie creo puede ser capaz de pensar en un juego más representativo del verano que el béisbol y pese a ello, hoy el Cambio Climático es una amenaza real y latente, capaz de acabar con ese entrañable y exitoso binomio.

Para los aficionados que siguen y disfrutan semana a semana el juego de pelota desde hace algunas décadas, hoy en día, les será fácil identificar que los tradicionales juegos matutinos del fin de semana se han reducido de manera notable, mayormente durante el verano. Siendo cada vez menos frecuente en las Ligas Mayores su programación. La poderosa razón de ese ajuste en los calendarios y en los horarios de juego no sólo deriva del hecho de de que los tiempos de mayor audiencia en la televisión sean los vespertinos, sino de la circunstancia de que en los últimos 50 años el promedio de la temperatura con el que se desarrollan los encuentros en los estadios de la MLB se ha incrementado en 1.5 grados centígrados. Tan es así, que sin importar si el encuentro tiene lugar en la costa este u oeste de los Estados Unidos un juego diurno en el verano se lleva acabo con la nada grata temperatura promedio de 35 grados centígrados.

Un par de estudios científicos de reciente publicación elaborados por la Sociedad Americana de Meterología de los Estados Unidos y la revista de corte científico Nature han determinado como el cambio climático ha afectado al juego de pelota. Es más, podría afirmarse tras la investigación realizada que uno de los peores enemigos de los lanzadores de la MLB hoy en día, es el cambio climático.

Con base en la premisa científica de que el aire caliente es menos denso que el aire frío, el estudio en cuestión ha probado que en las altas temperaturas existe más espacio entre las moléculas de aire y por ende la pelota de béisbol encuentra menos resistencia y vuela más lejos. Lo que significa tras la evaluación y revisión de la suma total de cuadrangulares del mejor béisbol del mundo entre la temporada de 2010 y la acortada campaña de 2020 por la pandemia del Coronavirus que al menos 500 cuadrangulares en la MLB en dicho período se reflejaron en el marcador por cortesía del cambio climático.

Otro estudio del profesor en economía Eric Fesselmeyer ha logrado establecer que el Cambio Climático incide en otro aspecto fundamental del Rey de los deportes. La efectividad de los umpiers.

Su análisis demuestra que el rendimiento detrás del plato de los umpiers de la MLB en juegos de pelota con una temperatura superior a los 35 grados centígrados es menos precisa y efectiva que cuando los juegos se desarrollan en una temperatura entre los 20 y los 34 grados centígrados.

Dicha investigación fue factible dado que la MLB tiene en funcionamiento desde hace algunas temporadas la tecnología que permite medir e identificar no sólo el tipo de lanzaiento y la velocidad del disparo sino determinar si los lanzamientos debieron ser cantados como bolas o strikes cuando al cruzar el home no son bateados. Elementos que han confirmado que cuando las altas temperaturas están presentes en el terreno de juego los umpiers incrementan el número de fallas y desaciertos al marcar bolas y strikes.

Pudieran parecer males menores o daños colaterales o hasta anecdóticos los que acabo de mencionar y que padece el béisbol organizado por culpa del calentamiento global en estos momentos, pero más allá de las afectaciones al juego de pelota en sí, lo importante para mi en esta entrega, era hacer conciencia de lo que la MLB y el juego de béisbol a gran escala estaban haciendo en perjuicio del planeta, pues a querer o no, estaban contribuyendo a agravar la situación mundial por la falta de conciencia en los temas ambientales y de sustentabilidad.

Un claro ejemplo de ello, era el uso por el excesivo de aviones por parte de los 30 equipos de la MLB, al menos cada equipo tiene a sus disposición 2 aviones 747 para zurcar los aires de Estados Unidos y Cánada y en ocasiones hasta el espacio áereo de otros países si hay juegos de exhibición o de temporada regular programados en Asia, Europa y Latinoamérica. Dos y hasta tres veces por semana durante los seis meses de temporada regular los equipos solían viajar sin meditar las consecuencias de sus desplazamientos excesivos. Debido a ello, la MLB tomó ya cartas en el asunto, al optimizar y eficientar su calendario de juegos y poner más atención en la forma en que son estructuradas las series de temporada regular, logrando con ello, disminuir los viajes de los 30 equipos.

Con la nueva política deportiva de que todos los equipos que conforman la MLB jueguen al menos una serie al año entre sí, se ha generado además de la importante promoción de los equipos en todas las plazas donde hay un equipo de la MLB, una reducción del 20 por ciento en los viajes trasatlánticos de los equipos.

Tras ese doble acierto de la temporada anterior que disminuyó la afectación al medio ambiente que provocaban esos innecesarios vuelos, ahora las las Ligas Mayores tienen previsto implementar que los equipos con el ajuste de los calendarios retomen en las dos próximas temporadas el uso de trenes en series que impliquen translados cortos para que de esta manera se contribuya al mejoramiento ambiental del planeta, pues la media puede llegar a reducir en al menos otro 30 por ciento la realización de viajes trasatlánticos.

A ese pequeñísimo esfuerzo de orden y calendarización de los juegos se suman otros muy significativos e importantes. La MLB y sus 30 equipos han sido certificados por la LEED Leadership in Energy and Enviromental Design una importante organización mundial que ha asesorado a la Liga y a los 30 equipos a reducir sus consumos de agua y energía en los estadios y facilidades y con ello lograr disminuir considerablemente la emisión de gases a la atmósfera cada vez que hay un juego de béisbol en sus parques. Hoy en día las emisiones que provoca a la atmósfera el denominado efecto invernadero son atendidas e inhibidas al máximo en los 30 estadios de la MLB, con las políticas implementadas por expertos en la materia.

Las Ligas Mayores también y de la mano de una asociación norteamericana denominada: Green Sports Alliance han sentado las bases para que sus 30 equipos asuman políticas ambientales y vivan ya en la necesaria cultura de la sustentabilidad. Un esfuerzo personal y colectivo que a la par permite promover gracias a la presencia mediática de los equipos importantes programas ambientales en sus comunidades y acciones que van desde el reciclado de basura, la ingesta de productos y comida saludable, el uso eficiente del agua, así como el uso y aplicación eficiente de la energía solar.

Hoy en día todos los equipos de las Grandes Ligas tienen en marcha proyectos ecológicos, tareas en pro del cuidado del medio ambiente y la sustentabilidad. Ningún equipo de la MLB es ajeno al compromiso de combatir el calentamiento global, no hay estadio de la MLB hoy en día que no haya implementado el uso de alumbrado LED en sus estadios, una política que ha reducido hasta en un 60 por ciento el ahorro de energía cada vez que un juego de la MLB que tienen lugar.

Otras importantes tareas como los bancos de alimentos y el reciclaje son parte de la vida diaria y de la nueva visisón que rige los estándares de calidad de los equipos.

Los Yankees de Nueva York hace ya 5 años fueron el primer equipo profesional de los Estados Unidos en suscribir un acuedo y compromiso de colaboración con las Naciones Unidas con obejto de tratar de contribuir decididamente en la disminución de gases invernadero a la atmósfera en concordancia con los acuerdos de la reunión climática de París. E incluso como parte de su importante tarea tomaron la decisión de contratar al prestigiado ambientalista Allen Hershkowitz para hacerse cargo del área del sustentabilidad y medio ambiente del equipo. Siendo uno de sus primeros logros el haber instaurado en el nuevo estadio del Bronx un jardín vertical que contribuye al mejoramiento del medio ambiente dentro del programa que han denominado: New York Yankees Healthy Home Plate Program.

Ante el oscuro panorama que aqueja al planeta y el enrome desgaste que representa para jugadores, umpiers y espectadores la práctica del juego de béisbol en las condiciones climatológicas actaules, resulta alentador que la MLB haya empezado a tomar decisiones e implementado políticas tendientes a cuidar en primer lugar la salud y el rendimiento de los jugadores, pero a la par haya decidido emprender las tareas que están a su alcance para reducir los efectos del cambio climático. Y no podía ser de otra manera, pues las Ligas Mayores siempre se han distingido por ser la organización y el deporte profesional de los Estados Unidos con mayor visión y liderazgo. Una liga cuyas acciones a lo largo de la historia han quedado de manifiesto en la toma de decisiones en favor de la colectividad, de la equidad, del combate a la discriminación racial y el respeto por los derechos civiles; por lo que el Cambio Climático y sus nocivas consecuencias afortunadamente ya forman parte de su agenda y objetivos a corto y mediano plazo. Enhorabuena.

CÍRCULO DE ESPERA

Todo un éxito resultó la Serie del Caribe que tuvo lugar en Miami con récord de asistencia y que concluyó con el triunfo de los Tiburones de La Guaria, el tradicional equipo de Venezuela que por fin pudo lograr el objetivo de alzarse con el Trofeo. Una afortunada victoria que a la par le permitió cobrar revancha de la derrota que el año pasado sufrieron en casa ante los Tigres de Licey de la República Dominicana que buscaban el bicampeonato.

Las grandes entradas a lo largo de la Serie y el récord de asistencia del partido final entre venezolanos y dominicanos que superó la marca anterior impuesta en el juego final del Campeonato de Béisbol entre Estados Unidos y Japón deja en claro el interés e importancia que tiene el juego de béisbol en América Latina.

Para el libro de récords queda ya la hazaña del manger venezolano Ozzie Guillén quien ya puede presumir el haber ganado una Serie Mundial como manager de los Medias Blancas de Chicago y ahora una Serie del Caribe como estratega del equipo de Venezuela. Un logro deportivo que únicamente comparte con el legendario Tommy Lasorda, quien fue el primero en lograrlo con los Dodgers de Los Ángeles y los Tigres de Licey de la República Dominicana.


casallena@live.com.mx