A 40 años, Lorenzo Bundy y Diablos vuelven a citarse con un tricampeonato en la LMB
Lorenzo Bundy, ex jugador y ahora manager de los Diablos Rojos del México, busca ponerle punto final a aquella historia inconclusa en 1986 les costó ganar algo más que un tricampeonato.
Lorenzo Bundy recuerda perfectamente aquella temporada de 1986.
A 40 años de haberse topado con unos imparables Ángeles Negros de Puebla que les negaron los cimientos de un tricampeonato, el hoy mánager de los Diablos Rojos del México desempolva viejos recuerdos mientras la emoción de citarse nuevamente con la historia lo comienza a inundar con los escarlata buscando su tercer título consecutivo, el mismo que hace 4 décadas les hizo falta para pasar a la historia en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB).
“¿Sabes qué? Tenemos que platicar de eso”, dijo Bundy en un silencioso Estadio Alfredo Harp a poco más de 24 horas del Juego Inaugural.
Bundy aterrizó con los Diablos Rojos durante 1985 para formar una dupla formidable con el histórico jonronero Nelson Barrera, el poderoso secuaz con el que conquistaron su primer título ese mismo año venciendo a los Tecolotes de los Dos Laredos dirigidos por Benjamín “Cananea” Reyes.
El Bandolero, como lo había bautizado Óscar “El Rápido” Esquivel, volvió en 1986 y tuvo el mejor año de su estancia en la LMB convirtiéndose en el primer jugador en la historia de Diablos con una temporada de 40 cuadrangulares. Sin embargo, Willie Aikens, Orlando Sánchez, David Stockstill, Guillermo “Tiburón” Ramírez, Don Carter y Jesús González los echaron a palos en 6 juegos para encaminarse al campeonato.
“¡N’ombre! Nosotros como Diablos éramos un equipo de bateo ese año, pero no tuvimos el pitcheo”, aceptó Lorenzo.
La memoria se hacía cada vez más vívida para Lorenzo que ganó el segundo título de su carrera con Diablos en 1987 con un jonrón de Nelson Barrera que dejó en el terreno a Tecolotes de los Dos Laredos durante el juego decisivo y consiguió su primer bicampeonato en 1988 superando en la final a los Saraperos de Saltillo.
Al hacer cuentas, aquel título que se les negó en 1986 podría haber sido más grande de lo que hubieran imaginado.
“Pensando, si ganábamos ese año… Tenía que ser un equipo como los Ángeles Negros de Puebla, sino hubiéramos ganado cuatro ¡Cuatro seguidos! Piensa en lo que hubiera sido eso”, aseguró Lorenzo. “En ese tiempo como pelotero, uno no está pensando en ganar tres títulos seguidos. Ahora, como manager, tener la oportunidad de ganar tres campeonatos consecutivos, sí estoy pensando en eso y, sí, estoy aquí para eso. (...) Esas oportunidades no se dan a menudo”.
Un año más tarde, Lorenzo firmó con los Expos y en 1990 comenzó su carrera como mánager en las Ligas Menores de Montreal.
Pocos equipos en la historia del beisbol a nivel mundial han logrado tres títulos consecutivos: Yankees (3 veces) y Athletics en las Grandes Ligas, Yaquis en la Liga Mexicana del Pacífico, el Licey, el Escogido (2 veces) y las Águilas en República Dominicana, el Caracas y Aragua en Venezuela, así como Mayagüez y Ponce en Puerto Rico.
En la Liga Mexicana de Beisbol, solo un equipo lo ha conseguido: los Industriales, posteriormente convertidos en Sultanes de Monterrey, lo lograron de 1947 a 1949 dirigidos por el icónico manager cubano Lázaro Salazar.
Al momento del primer lanzamiento de la temporada, los Diablos Rojos eventualmente volverán a hablar de conseguir el tricampeonato. Sin embargo, el manager Lorenzo Bundy le pide a los jugadores que, para llegar a la tierra prometida, solo se enfoquen en ganar un juego a la vez.
“Nosotros platicamos de eso, pero sabemos que para llegar y tomar la oportunidad de pelear por un tricampeonato, tenemos que hacer el trabajo hoy, y el día siguiente, y el día siguiente”, aseguró Bundy. “No podemos irnos más adelante. Cuida el trabajo de hoy, haz las cosas necesarias para ganar hoy”.
A 40 años de aquel 1986 que truncó lo que pudo haber marcado una de las más grandes dinastías en la Liga Mexicana de Beisbol, Lorenzo Bundy está de regreso en la caseta de los Diablos, ahora en el primer asiento de la caseta, listo para finalizar una historia inconclusa que lo puede llevar junto a todo su equipo a uno de los listados más exclusivos en la historia del beisbol mexicano: ganar un tricampeonato.